MICROBLADING

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El «microblading» permite tanto dar forma como rellenar la ceja en aquellos puntos en los que sea necesario, sin grandes agresiones para la piel y con un acabado que pasa desapercibido por completo. El secreto es la técnica del «pelo a pelo», que permite una aplicación más precisa y personalizada del trazo, obteniendo un resultado muy natural.

¿Te imaginas no tener que maquillar tus cejas durante más de un año? Pues es lo que conseguirás con el «microblading», que ofrece una duración de hasta dos años, dependiendo siempre del tipo de piel, de la aplicación y de los cuidados que siga cada persona.

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Lo primero que hará el profesional, antes de comenzar con la técnica en sí es tomar una serie de mediciones de las cejas para definir el diseño más favorecedor. Para ello tendrá en cuenta la forma de la cara y sus rasgos, además de la forma natural de cada ceja.

Una vez se tienen las medidas de referencia oportunas, se realiza una simulación con lápiz para que la clienta pueda ver cómo será el resultado final.

Se escoge el color de pigmento más apropiado teniendo en cuenta el vello natural, el color de la piel y de los ojos. Lo normal es que tras la aplicación inmediata el resultado sea unos tonos más oscuros que el deseado, pero lo cierto es que, con el paso de los días y la cicatrización, el tono se irá asentando y corrigiendo.

El profesional va diseñando la ceja y rellenando huecos, pelo a pelo, realizando cortes superficiales en la epidermis de la piel en los que se va depositando el pigmento. La pigmentación de las cejas con este sistema suele realizarse en dos fases. Pasado un mes, tras la cicatrización, se realiza un retoque para completar las áreas que hayan quedado sin pigmento.